Tradición

Muchos son los alicientes que en los aspectos festivos y costumbristas ofrece la provincia de Guadalajara. Cruce de caminos y tierra de paso, ha sabido asimilar y dar sentido propio a cuantas manifestaciones culturales le han llegado. Buena prueba de ello lo constituye su folclore, entre cuyos ejemplos más destacados puede citarse el variopinto conjunto de lasbotargas o enmascarados carnavalescos que recorren los pueblos de Humanes de Mohernando, Alarilla, Valdenuño Fernández, Montarrón, Arbancón, Mazuecos, Robledillo de Mohernando, Retiendas, Beleña de Sorbe y Peñalver persiguiendo a las mozas. Tienen especial carácter los botargas-danzantes de San Blas en Albalate de Zorita. Importante y singular participación femenina reciben las fiestas de Santa Agueda en Cogolludo y Espinosa de Henares.

La Semana Santa encuentra en las sencillas procesiones rurales su esencia más genuina, si bien caben ser destacadas por su esplendor y brillantez las de la capital de la provincia. Pueblos como Atienza, Jadraque, Tendilla o Trillo ofrecen este aspecto de su religiosidad. Junto a ellos, Hiendelaencina, donde se teatralizan los “Diálogos de la Pasión”, desde hace ya más de treinta años, como en Marchamalo y Fuentelencina, más recientemente.

Muy conocida y no por ello de menor interés es La Caballada de Atienza, que se celebra el Domingo de Pentecostés de cada año, desde hace más de 800 y donde los herederos de aquellos recueros que salvaron al Rey niño Alfonso VIII de caer en las manos de su tío Fernando II de León, mediante una curiosa estratagema, rememoran tal hazaña. En el Santuario de laVírgen de la Hoz (Ventosa), próximo a Molina de Aragón, y en la misma fecha, tiene lugar la representación de la Loa y su acompañamiento de Danzas, que vienen celebrándose desde fines del siglo XVIII. Autos Sacramentales y Danzas que volvemos a encontrar en Utande (San Acacio) y Valverde de los Arroyos (Octava del Corpus), éste último en un incomparable marco natural, a los pies del Pico Ocejón.

Con motivo de la celebración del Corpus Christi, tiene lugar en Guadalajara la Procesión de los Apóstoles, de orígen secular, gran colorido y vistosidad.

Los Festivales Medievales de Hita constituyen un encuentro con el pasado a través de sus alardes, concentración de botargas y representaciones teatrales.Otras danzas despiden el verano en Majaelrayo, en honor al Santo Niño.

Costumbrismo y arquitectura popular

Y junto a este variado folclore, un costumbrismo que aún puede vivirse y cuyo fiel reflejo queda patente en las colecciones etnográficas del Museo Provincial de Bellas Artes. O en las numerosas fiestas populares de verano en las que el toro es protagonista, en encierros por el campo o las calles de los pueblos y en capeas y novilladas que celebran propios y extraños en los puntos más diferentes de la geografía provincial: Brihuega, Lupiana, Fuentelencina, Atanzón y tantos otros en que se practican, igualmente, deportes y juegos autóctonos como los Bolos Castellanos, la Calva, el Chito, la Burria o el Lanzamiento de Barra y Reja, cada día más en auge.

Y una arquitectura de tipo tradicional, arquitectura sin arquitectos, muy variada, como variadas son las tierras de Guadalajara, su geografía. Casas alcarreñas de mampostería y entramado de madera en Horche y Pastrana. Casas de adobe, tapial y guijarros de río en los pueblos de la Campiña. Casas macizas, con tejados de pizarra y pequeños ventanales, como las de la Sierra, conformando la denominada “Arquitectura Negra”. Y casonas de piedra, blasonadas como las del Señorío molinés. Toda una gama aún latente. También viejos santuarios marianos, como los de La Hoz (Ventosa), de la Salud (Barbatona), de Mirabueno, de Ribagorda (Peralejos de las Truchas), de la Peña (Brihuega), de los Enebrales (Tamajón), del Peral de la Dulzura (Budia),de la Esperanza (Durón), del Madroñal (Auñón), de los Olmos (Maranchón), de Valbuena(Cendejas de Padrastro) y un largo etcétera, todos ellos escenarios de romerías y procesiones.

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Botargas y Mascaritas. Almiruete.

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